

El barómetro de Goethe
Un poeta entre nubes y corrientes
Johann Wolfgang von Goethe, en sus polifacéticas actividades como científico, se interesó especialmente por la meteorología. Observaba el cielo, tomaba nota de las variaciones de presión, los movimientos de las nubes, la dirección de las corrientes y así intentaba comprender los secretos del clima.
Su interés por la meteorología está bien documentado. En diciembre de 1822, por ejemplo, recopiló
Aunque Goethe no menciona directamente en sus escritos el objeto conocido hoy como «barómetro de Goethe», este instrumento refleja perfectamente su enfoque fenomenológico de la ciencia: conocer la naturaleza mediante la observación directa, los sentidos, la experiencia, en lugar de reducirla a fórmulas abstractas.
Por ello, el descubrimiento del instrumento en su habitación tras su muerte en 1832, unido a su conocida pasión por la ciencia, hizo pensar que él era su inventor y que, por tanto, se trataba del «barómetro de Goethe».
Con este sencillo frasco de cristal barométrico, lleno de agua coloreada, con un pitorro abierto que comunicaba con el mundo exterior, podía registrar el cambio del tiempo: el nivel del líquido en el pitorro sube o baja según el cambio de la presión atmosférica, proporcionando así una lectura inmediata, visual, casi poética, de las variaciones climáticas.
Un símbolo del espíritu universal

Retrato de Goethe junto al barómetro
El barómetro de Goethe es algo más que un instrumento meteorológico. Es el
Hoy en día, se pueden encontrar réplicas de este elegante objeto en hogares, museos y exposiciones. No sólo como instrumentos científicos, sino como testimonios de una mente capaz de combinar observación y contemplación.
Visita al mundo de Goethe
En las casas-museo de Weimar o Fráncfort se expone a menudo un barómetro al estilo de Goethe, que puede enriquecer cualquier espacio cultural dedicado a su legado. También se conserva un ejemplar en la Goethehaus de Palermo.

